lunes, 2 de diciembre de 2019

Almagro, septiembre de 2019.


Teníamos que irnos directamente hasta Lisboa para coger el avión hasta las islas Azores el día siguiente, pero monsieur le Txema tuvo la buena idea de adelantar nuestra partida en un día y dividir nuestro largo viaje en dos.

¿Pero dónde ir?

Mi niña flor propuso Almagro y allí nos fuimos, más rabiosos que nunca. Llegamos al final del día justo a tiempo para dar un paseo por la ciudad y buscar una taberna que un autóctono nos había recomendado.
















Encontramos la taberna de los huevos que, desde luego estaban buenísimos. A nuestro gran pesar, no pudimos quedarnos hasta muy tarde, pero aquellos huevos nos levantaron la moral que teníamos ya por las nubes.





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