Nuestro último día fue muy soleado y decidimos quedarnos todo el día en la playa de Erromardie, justo enfrente del camping de la Ferme y de nuestro querida mobile home.
El señor Chuxo, animal nadador como no los hay, estrenó sus gafas y su tubo de submarinista y dio la gran vuelta a las calas naturales que se forman durante la marea baja.
En cuanto a mi bella, disfrutó del sol, de la brisa y de un buen libro hasta llegar al atardecer.
Desde luego, disfrutamos de la puesta del sol tomando una cervecita en el Bistro du Mata, donde la Chouffe nos deleitó como ella sola lo sabe hacer.
Después, cena a la fresca con música y buen rollo incluido.
Cabe añadir que el señor Chuxo se quedó un poco colgado después de su cuarto mojito.
Visita de la última suerte: Al día siguiente, justo antes de despedirnos de las tierras vascas, vinieron a visitarnos los jabatos, amigos de buen paladar e ideas sueltas.
















No hay comentarios:
Publicar un comentario