martes, 18 de septiembre de 2018

Paseo marítimo por las playas de Carvoeiro y descanso rocoso en Porto Seco, Portugal, agosto de 2018.

Al día siguiente, cogimos un intrépido barco en la playa de Benagil, un recorrido marítimo de una hora y media a lo largo de la renombrada costa de Carvoeiro, famosa en el planeta entero.






El capitán Merluzo, ilustre ilustrador del corazón de su bella, se adaptaba al oleaje como un verdadero atún calvo de los buenos.


Entramos en profundos recovecos oscuros, vimos la cueva de los enamorados, la de los ojos del Diablo y la de la gaviota enfurecida, entre muchas otras.












Entramos y salimos, salimos y entramos en un sin fin de idas y vueltas, descubriendo maravillas inaccesibles desde tierra firme.














Cabe decir que mi Sirenita se portó como una verdadera capitana de alta mar, disfrutando del oleaje como una profesional aguerrida.











Es más que recomendable visitar la costa desde el mar ya que las vistas que se ofrecen son realmente inconfundibles además de impresionantes.



Después de nuestra aventura marítima, nos fuimos a Porto Seco a tomarnos unas cervecitas bien frescas y a disfrutar de las rocas.









Había adolescentes saltadores, así que nos despedimos de esta parte de la costa portuguesa observando el bailoteo de aquellos jóvenes autóctonos.


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