Durante nuestras dos semanas de estancia en casa de la tía Christine, hice una foto desde su balcón justo después levantarme, un plano fijo, inamovible aunque cambiante.
De hecho, he empezado cada entrada del blog de nuestras vacaciones en Libourne por una de estas fotos.
Me encantan los planos repetitivos, y aunque nos muestran siempre lo mismo, algo imperceptible cambia… siempre.














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