El día había salido muy caluroso… demasiado para irnos caminando por aquí y por allá.
Esperamos el final del día para dar un paseo bastante intenso, intentando llegar a un castillo que habíamos visto en lo alto de una colina unos días atrás.
No encontramos el castillo pero sí un pequeño y encantador estanque donde mi niña de los campos no pudo resistir en hacer unos cuantos Selfis de los suyos.
A la vuelta, casi mi bella gacela se hizo comer viva por un perro infernal y con muy mal genio. Pero mi niña es tan guapa que hasta los perros malos se quedan atontados al verla ;-)







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