Pasamos unos días en Bordeaux, en casa de Jakipi, disfrutando de una estancia increíble, llena de paz, tranquilidad y buena mesa. No nos faltó de nada; incluso el sol se asomaba cada mañana para saludarnos.
Ya fuera en casa de Jakipi o en el Café du Port, comenzamos nuestras vacaciones con esmerada serenidad.
Después llegó la visita a la Tía Christine en Libourne, con varias caminatas digestivas que nos ayudaron a sobrellevar tantos banquetes.
En pleno casco viejo descubrimos L’Atypique, un restaurante escondido que no nos dejó indiferentes. Seguro que repetiremos.
Y para cerrar este breve tour gastronómico, no podía faltar el famoso “café tocado” de la tía, que, por lo visto, se lo pasó pipa.



















No hay comentarios:
Publicar un comentario