martes, 1 de julio de 2025

Animal Fest Mariscada, El Dosel, Cullera, junio de 2025.

No me lo puedo creer: Monsieur de la Mariscade se jubila… pero no como cualquiera. Se jubila a lo grande, y para celebrarlo nos montó un fiestón de los buenos. Invitó a un montón de amigos que vinieron desde varios puntos del planeta —y del espacio profundo— para quedarse cuatro días inolvidables. Alquiló una casa en El Dosel para disfrutar de un fin de semana dantesco.

¡Mirad qué casa más bonita para vivir un finde de locura entre buenos amigos! Detrás de la casa, las dunas… y la playa, que se abre hacia el infinito del mar azulado.







Comenzamos las festividades en Lamarsalá, un restaurante de playa muy cerca de la casa. Gran parte de los invitados ya estaban reunidos para disfrutar de unas cuantas paellas de las buenas, con el señor Ricard en persona animando a la cofradía a disfrutar la vida como mariscos marinados.




¡Mirad qué mesa más opulenta! No había duda de que el resto del día —y de la noche— iba a ser muuuuucho más caluroso.





















Después, siesta de los guerreros hasta última hora de la tarde y playa para los más temerarios. Y cuando cayó la noche: barbacoa à la française a tutiplén, para rematar la jornada con clase y sabiduría gargantuesca.
















Y desssssssssspués… ¡fiesta, fiesta hasta que volvió a salir el sol! Con The Best Beast pinchando sin descanso alguno.









El segundo día empezó con una paella tradicional de las grandes, que disfrutamos con la sabiduría innata de monjes playeros, esos que son capaces de ver dos horizontes apenas levantados.






Luego, un concierto íntimo al fresco nos permitió dejar que la ternura invadiera nuestros corazones somnolientos.





Sé que cuesta creerlo, pero acto seguido empalmamos con una nueva barbacoa de embutidos, que acabó entre fuegos y destellos. Hay que subrayar que la Capitanería nos mimó hasta el último detalle.









Y después… ¡Fieeeeeeeeeeeeeeeesta a lo grande! Con buena onda y a la fresca hasta la madrugada, para los más valientes.










El último día fue mucho más tranquilo. Se desmontó todo lo montado y acabamos con los restos de la comida, pero sin estrés, como las gaviotas. Nos hicimos fotos, reímos mucho y nos despedimos como sólo saben hacerlo los buenos amigos.













Una vez vacía la casa, el verdadero dueño del lugar volvió para comprobar que todo estaba en orden. Su mirada apacible no dejaba entrever sus emociones,  pero no cabe duda de que le hubiera encantado participar en nuestra Animal Fest Mariscada. En cuanto a las longanizas... estoy casi seguro de que probó unas cuantas en algún que otro descuido nuestro.



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