martes, 4 de marzo de 2025

Sumacarcer, una ruta de colores y contrastes, Comunidad Valenciana, enero de 2025.

Llegamos prontísimo al pequeño pueblo de Sumacarcer todavía medio dormido en medio del dulce aroma de los campos de naranjos. Aparcamos en el parking situado a la entrada del pueblo justo al lado de la iglesia, y sin esperar a que el párroco no diese el visto bueno nos fuimos caminando hasta las afueras de la aldea.


Cogimos un precioso sendero situado en la umbría de la montaña que seguía un profundo barranco extremadamente frondoso y que subía paulatinamente.







Mientras estuvimos en medio de la parte situada en las sombras cabe decir que hacía un tanto de frío, pero más subíamos, más el sol nos regalaba un poco de su benéfico calor.






Después de una buena subida llagamos al altiplano que nos ofreció una impresionante panorámica hacia el interior de la comunidad así como la parte situada más al litoral donde pudimos vislumbrar el mar Mediterráneo.






La lluvia de los días anteriores había hecho florecer un bellísimo abrigo de flores que iluminó gran parte del camino, sin olvidarme de mi flor preciada, bella entre las bellas.




A continuación escogimos un sendero que bajada de nuevo por un barranco mucho más escarpado que el de ida, cruzando una zona de grandes rocas, vigilantes frente a la eternidad que nos aguarda a todos.







Disfrutamos mucho de esta parte del camino que fue especialmente preciosa, siempre al abrigo del sol que empezaba su dura labor diario.







El sendero se prolongó hasta llevarnos a disfrutar desde las alturas del río Júcar que se deslizaba lentamente entre inmensos campos de naranjos. A lo lejos pudimos advertir la inmensa  Presa de Tous, imponente y que parecía mimetizarse con el entorno.



Cabe decir que esta parte del camino estuvo con tramos un tanto vertiginosos aunque francamente bellos, y el señor chuxo, poco amigo de los acantilados, lo hizo tan bien que llegó abajo coleando de contento.




El final del camino cruza los grandes campos de naranjos que ofrecían sus bellos frutos llenos de vida de los cuales llenamos nuestras mochilas. Llegamos a las inmediaciones del pueblo pasando cerca del Assut de la Escalona  rodeado por preciosos campos floridos.








Nos quedamos en la pequeña plaza del pueblo de Sumacarcer para tomar unas cervecitas más que merecidas para después volver a casita para comer y descansar como era debido.




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