martes, 11 de marzo de 2025

El Team Colimoro dando vueltas y revueltas por la Barxeta, Comunidad Valenciana, febrero de 2025.

Por fin, el Team Colimoro se reunió para una odisea de las suyas. Llegamos prontísimo a Barxeta donde nos tomamos un buen café en el bar de la Cultura para emprender enseguida nuestra aventura por los montes.


Al salir del pueblo, cogimos un camino asfaltado que dejamos casi enseguida para coger un sendero empinado que había desaparecido por culpa de las lluvias. A los diez metros estábamos “bonicos” y cubiertos de barro. ¡Viva la aventura!









Seguimos subiendo y bajando cogiendo varios senderos y pistas forestales que nos ofrecieron impresionantes vistas hacía las montañas circundantes… un verdadero placer que disfrutamos como es debido.








Pero el Team Colimoro es un equipo muy unido, si uno ladra, todos ladran. En cuanto a los senderos, se volvían cada vez más agrestes y preciosos.





El señor Chuxo saludó a su sombra que pedía más ritmo para llegar a tiempo al restaurante donde habíamos reservado. En cuanto a mi niña flor, nos llevó sin perderse ni una sola vez en medio de un laberinto vegetal que nos dejos con la boca abierta y la mirada entusiasta.






El camino estaba sembrado de flores en plena revolución y disfrutamos de bellos coloridos a lo largo de toda la caminata, sin olvidarnos de las cimas que nos observaban en silencio desde las alturas.








Encontramos varios tesoros que nos llenaron el corazón de buena energía, incluso vimos un enorme zorro que nos saludó desde la distancia.. Pero había que seguir adelante a buen ritmo y llegamos hasta el Mirador de la Mallá que nos regaló impresionantes panorámicas de las suyas.






Bajamos por una larga pista forestal que se abría paso entre las nubes que vigilaban un sol cada vez más atrevido.



















Al llegar a la gran columna eléctrica, supimos que estábamos cerca de la civilización y que el pueblo no debía andar muy lejos… pero aún así quedaba un buen trecho hasta llegar a nuestro punto de partida.






Aquí pasó el señor Chuxo, animal intrépido como no los hay. De hecho, se hizo amigo de un caballito de lo más simpático, prueba que existe una paz intrínseca entre los animales de buena fe.





Fuimos a comer con muchas ganas e ilusión al Bar Restaurante el Parpallo donde habíamos reservado una paella hecha a leña. Estaba petado de gente, aún así no os lo recomiendo. Te dan lo que les sale de la polla, el vino es un desastre, la paella regular y no hecha a leña… y para colmo nos salió realmente muy muy caro con los mal que nos sirvieron. No volveremos, esto está más que claro. ¡Pero hace falta mucho más para desanimar al Team Colimoro! ¡Pronto más aventuras!

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