Fuimos una primera vez a Pla de Corrals, y la ruta que habíamos hecho nos gustó muchísimo así que decidimos volver por estos bellos parajes.
A nuestra llegada nos esperaba todo un tropel de gatozkys de los más simpáticos, pero habíamos venido a caminar y a así lo hicimos.
Empezamos leve ya que el señor Chuxo llevaba un trancazo de par de cojo..nes, menos mal que el sol nos calentaba la espalda y que la brisa estaba más bien leve, aunque el viento venía del mar.
Todo el principio de la ruta transcurre por diversas pistas forestales hasta llegar a una cuesta que consiguió acabar con las fuerzas del pobre señor Chuxo que no pensaba llegar hasta arriba. Pero llegó, menos mal.
Una vez arriba, disfrutamos de una impresionante panorámica hacía la Sierra de Quatretonda y de todos los montes circundantes.
Empezamos a subir y bajar por pequeños senderos bastantes silvestres que conocíamos por haberlos caminado en sentido contrario.
Llegamos al Pino Lira donde hicimos las fotos de circunstancias. Desde el año pasado no se había movido y supongo que a nuestro próximo encuentro, nada habrá cambiado.
¡Qué conste que aquí pasó el señor Chuxo, animal caminante como no los hay!
Bajamos hasta el Barranc de Palomara que nos ofreció un inesperado espectáculo de silencio y de transparencia. El verdadero tesoro de nuestra excursión.
Volvimos a buen paso hasta Pla de Corrals sin olvidar hacernos fotos en el bellísimo lavadero situado a la salida del pueblo. Para acabar como reyes, mi niña Flor me invitó en Casa Raquel, un restaurante rústico, tipico y precioso que os recomiendo sin dudarlo. Todo fue exquisito, hasta el servicio y la originalidad de la presentación de los platos. No cabe duda que volveremos.
¡Te quiero, Chuxinita!







































No hay comentarios:
Publicar un comentario