lunes, 5 de agosto de 2024

Un día en Mirepoix, Ariège, junio de 2024.

Después de tantas caminatas, decidimos irnos a la aventura para visitar el precioso pueblo de Mirepoix, una aldea medieval bastante alejada de nuestra zona de estancia… pero el pequeño viaje valió la pena con creces. Entramos por la parte exterior del pueblo, la que está situada cerca del canal y, que por lo visto, es la zona de los artesanos, un humilde barrio encantador donde conocimos varios autóctonos muy simpáticos.





Caminamos hasta la zona central del pueblo y su fantástica plaza medieval que nos impresionó gratamente. No nos esperábamos tal espectáculo. El señor Chuxo entabló amistad con un galerista de lo más divertido e interesante.






Para entrar en la iglesia, había que pedir permiso a Perro Guardian que cuestionaba la entrada. El buen animal estaba en plena siesta, así que pasamos sigilosamente dándole las gracias.







Después de la visita del santuario de los ángeles, vagueamos por la gran plaza para acabar nuestra peregrinación en el Comptoir Gourmand, un excelente restaurante situado fuera de las murallas y donde comimos como reyes. Nuestra mesa estaba situada en la terraza, cerca de la bañera de las mariposas, donde nos lo pasamos a lo grande. Os lo recomendamos.














Para terminar, vuelta por la calle du Béal donde tomamos constancia del tiempo que pasa. Una flor, una mariposa… el paraíso no debía andar lejos.




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