El día había salido soleado, vimos La Murta desde la ventana del Nido Alto y decidimos dar una vuelta hasta el Ouet para ver si aún no se había mudado de lugar.
Es una ruta que conocemos como la palma de la mano, no ofrece ninguna dificultad y siempre resulta muy agradable, sobre todo por las impresionantes panorámicas que ofrece.
Mi niña mariposa, que es una caminadora nata, revolotea casi volando encima de un camino bastante transitado.
En un plis plas casi estás en la cima, caminando por una senda rodeada de matorrales espinosos bajos que te indican si duda alguna la buena dirección.
Llegamos al Ouet al mismo tiempo que las nubes. Como había bastantes caminantes descansando en la cima, hicimos un vuelo rápido, firmando un bonito vuelo siguiendo crestas salvajes. Marinero de alto vuelo, el Señor Chuxo vuela y revolea.














No hay comentarios:
Publicar un comentario