A mi bella niña le gusta posar porque es más bella que el sol. En cuanto al señor Chuxo, bueno, le gusta hacer el animalaco, que no es poco. Pero una vez juntos deslumbran de amor, color y cariño.
Mientras el señor Chuxo se queda contemplativo delante de su bella de las flores, su princesa de los siete mares expone su belleza a los cuatro vientos, esparciendo un arco iris de dulce ternura.
El Chuxo es un gran mago de los sueños mientras su niña florida da alegría a la vida. ¡Viva, viva los chuxines en su nido de verano!
Mi niña flor no sólo es una niña flor, también es una niña saltarina. Salta y resalta sin parar, no hay quien la pare.
Pero como también es una niña mariposa que baila con la brisa, siempre acaba por emprender el vuelo hacia los paraísos infinitos, más allá, donde la belleza suele contemplar el amor más puro.























No hay comentarios:
Publicar un comentario