sábado, 1 de mayo de 2021

La vuelta de los valientes, Jérica, abril de 2021.

Como nos suele pasar últimamente, la partida de la ruta empezaba en medio del pueblo de Jérica, un enclave precioso dominado por un majestuoso campanario y por unas antiguas ruinas de un castillo derruido que predomina el pequeño valle que yace a sus pies.

Seguimos tranquilamente un sendero forestal que nos llevó hasta la pendiente opuesta al pueblo y desde la cual se puede disfrutar de una larga panorámica bastante impresionante.






Evidentemente, nadie puede subir más alto que mi niña mariposa, que trepó muy alto para disfrutar del paisaje circundante.






Una vez rodeado el monte que pasa cerca de Viber, cruzamos un espléndido bosque de pinos que nos llevó hasta un asentamiento de antiguas trincheras de la Guerra civil muy bien conservadas… sólo nos faltaba el cabo para darnos las últimas órdenes de la mañana.








Las trincheras se deslizan sobre unos cuantos kilómetros y debía de ser un emplazamiento estratégico de aquella contienda que cambió la historia de España profundamente.




Una vez de vuelta a Jérica, nos dimos un paseo por el laberinto de sus callejuelas hasta llegar al restaurante donde pensábamos llenarnos la panza como era debido.







Nos fuimos al restaurante “Randurias” que nos habían recomendado. Nos sirvieron un vino, “Viento sobre la piel”, que no estaba nada malo, pero no sé si fue el viento que nos dejo decepcionados por el menú, sin hablar del sablazo que tuvo difícil digestión.



Después, para olvidarnos de nuestros males, nos fuimos a disfrutar de las encantadoras orillas del río Palancia y de sus hermosas cascadas, un recorrido muy agradable donde el señor Chuxo, que de paso no aparece en ninguna foto, disfrutó con su dron ya que el buen hombre empieza a dominar cada vez mejor su artilugio volador.




Para acabar, nos fuimos hasta el campanario donde la brisa del polo norte nos congeló de pies a cabeza sin piedad alguna. No nos detuvimos y seguimos subiendo hasta las ruinas donde el clima era mucho más agradable y donde la majestuosidad del lugar nos hizo volar hasta las nubes.



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