martes, 10 de marzo de 2020

Moixent, El sendero del bosque, marzo 2020.

El día estaba un poco nublado, pero decidimos irnos de aventura por Moixent y emprender el famoso “sendero del Bosque”, una caminata ideal para compartir amor y flores con mi bella niña saltarina. 

Primero subimos hacia la ermita por un pequeño sendero para después seguir un camino forestal que cruza campos de olivos y unos cuantos almendros que aún estaban en flor, con muchas abejas trabajadoras revoloteando afanadas. De hecho, había muchas flores y tuvimos la suerte de cruzar el vuelo de unas cuantas mariposas que nos desearon una buena mañana.









Después el camino sigue por un sendero empinado que sube hasta la cresta desde la cual se puede admirar ambos lados del valle. La subida es bastante ruda, pero en apenas 20 minutos estuvimos arriba, disfrutando de un breve descanso.






Almorzamos admirando los montes silenciosos que nos rodeaban para después proseguir con nuestra pequeña odisea campestre.



Posiblemente nos equivocamos de camino porque la bajada fue realmente complicada y algo peligrosa. Pero con mi niña escaladora como guía turística, voy hasta el fin del mundo.



Llegamos ilesos al pueblo donde comimos nuestros bocadillos en la terraza de un bar, disfrutando de unas buenas cervezas para olvidarnos de nuestros sustos. Eso sí, no nos fuimos sin despedirnos del “Caballito” que nos esperaba saltado de alegría en una de las rotondas del pueblo.


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