miércoles, 17 de julio de 2019

Aventuras del equipo Jabato en el Alto Turia, mayo de 2019.

Aparcamos en el Pantano de Benagéber y, más animados que unas moscas locas, empezamos nuestro periplo por un camino forestal que nos llevó hasta la famosa Fuente de castor dormilón.

No estaba el animal pero sí la cascada que nos regaló un sutil y bello arco iris encantador.








Seguimos caminando hasta el Puente de los suspiros donde mi niña flor buscaba coloridas flores para libar.







Proseguimos bajo el poderío del astro solar por un sendero más agreste, donde Gracia y el Jabato caminaron bajo la dulce música del crujir de los pinos del bosque.








Después de una vuelta ensordecedora, por fin vislumbramos el pantano y su frescura prometida.





Cabe decir que el Chuxín se lo pasó de maravilla, sobre todo en el último tramo que lo encantó hasta no poder. Casi se meo encima de contento.


Después de la foto de equipo, nos despedimos del pantano y nos fuimos a buscar un sitio agradable para comer. Nos paramos para bailar en medio del bosque y retomamos la carretera hasta Benagéber donde comimos en el único bar del pueblo. 



Aunque era muy tarde, nos hicimos amigos del tabernero que nos cuidó como reyes y acabó por invitarnos a unos chupitos de lujo total. El jabato habló de pedos con un tarado del lugar que no se comió sus huevos por milagro. Felices nos volvimos a casa no sin antes habernos tomado unos Gin Tonic en el Soho Gin Club de Almusafes.

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