Después de nuestro largo periplo por “Fort Buoux”, pasamos por Apt, una ciudad más grande cuyo casco antiguo nos pareció, a primera vista, digno de ser visitado.
Pero no fue así. Hicimos unas cuantas fotos de paredes y puertas extravagantes, dando un paseo por las callejuelas menos concurridas del pueblo bajo un sol abrasador que nos obligó rápidamente a volver al coche en busca de un poco más de frescor… Después, vuelta a la casa de Gordes.
Por suerte, tuvimos nuestro regalo llegada la noche. Volvió el explorador de la noche anterior, husmeando el aire, muy receloso de su seguridad. Una vez seguro de que no había ningún peligro a la vista, se fue a buscar el resto de su manada, el tropel disfrutando del anochecer zampando cerezas hasta atiborrarse.












No hay comentarios:
Publicar un comentario