Cadillac, Bastide en Entre-deux-mers.
De nuevo un antiguo pueblo fortificado, arquitectura sobreviviente de la edad media con dos bellas puertas para acoger debidamente al peregrino curioso. La iglesia es evidentemente posterior y de estilo gótico mientras que el castillo del pueblo fue erigido durante el siglo XVII. Entre las murallas, mi bella se confunde con las flores y nos regala su más precios sonrisa.
En el siglo XIX, el castillo fue transformado en prisión para mujeres. Curioso contraste de un palacio transformado en infierno. Detrás de los paneles cerrados de sus ventanas... la libertad.
Para despedirnos del pueblo, se sale por la "Porte de l'Horloge", imponente recuerdo que casi toca el cielo.
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Hay un animal que me mira de reojo. Lo he visto, lo he reconocido. ¡Es él!













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