París, del 28 de noviembre al 2 de diciembre.
Un paseo de unos cuantos días en la ciudad que, un día, llamaron de la luz. Lugares llenos de recuerdos de otros tiempos, me alegré ver que, aunque el tiempo pasa silencioso, nada había realmente cambiado…
No hay duda que, si se busca con pasión, siempre se puede encontrar magia, la que sea.
Después de subir los escalones de la memoria… llegan los recuerdos.
Pilares de incertidumbre, dos guardianes de piedra y madera montan aún la guardia.
No hay duda ninguna, este laberinto tiene que llegar a alguna parte.
Alfombra silenciosa de otoño, sólo falta el viento para llevarse los viejos recuerdos.
Mientras unos se dan besos apasionados…
… otros se toman un baño al aire libre, “Et oui les amis”, así es París.
No muy lejos, un dragón glotón me está mirando, desconfiado.
Mago de viento, escuchad su silencio, va y viene sin reparto.
Un turista de paseo.
Dos turistas de paseo.
Ahí está toda la familia, sin los abuelos que se han quedado en casa.
Todos miran Nuestra Dama, a ver si algo nuevo ocurre.
Un descanso merecido…
Después, hay que emprender el camino y abrir nuevos horizontes.
Una mujer desnuda se esconde detrás de una de las ventanas, ¿a ver si la descubrís, pequeños saltamontes?
Desdoblamiento de personalidad. Los fantasmas no existen, solo vemos sus sombras.
No te voy a morder si me das más vino, ¿entiendes?
Estamos todos hambriento, a punto de morder a la bella camarera que tarda con su cometido. Intentaron tranquilizarnos con néctares de flor de olvido… pobres ilusos, no saben el error que acaban de cometer.
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