martes, 4 de abril de 2023

El Equipo A en el Parrizal, Beceite, abril de 2023.

¡El Equipo A lo puede todo! Gran reunión del famoso equipo en el Mas de Rogelio, a la orilla del Matarraña, un enclave idílico y salvaje a más no poder.


Habíamos venido especialmente para realizar la famosa ruta del Parrizal, para celebrar el cumpleaños de Bea alias “La Chispi”, así que nos fuimos a la hora perfecta según el Equipo A: ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Como lo podéis comprobar, el Equipo A se ha enriquecido de un nuevo miembro, Luisa la trepadora. Ya teníamos una, pero se ha vuelto saltarina y había necesidad de compensar el justo equilibrio del equipo.




Lo cierto es que ahora sí que se puede ir hasta el final de la ruta del Parrizal gracias a una red de pasarelas que, además de proteger el entorno, facilitan el acceso sin mojarte los pinreles.




Juan brillaba por su buen humor y su facilidad para saltar de piedras en piedras mientras mi niña flor, Santa Saltarineta de los Montes, abría el camino ya que es nuestra capitana. ¡Que él que no le sigue el ritmo tenga cuidado con su trasero!








La belleza de este barranco no desmerece su renombre. Ahora que hay aforo muy controlado se puede disfrutar de unos parajes realmente impresionantes.










Las catedrales de rocas compiten con las nubes mientras que las aguas del Matarraña juegan con sus fantásticos reflejos.









El Equipo A nunca se para ni descansa… salvo para las fotos de grupo, testimonio de la templanza de sus componentes.










El último tramo es unos de los más espectaculares. Uno se siente muy pequeño al lado de las colosales rocas que te rodean.






Nueva paradita foto, esta vez con un selfie de nuestra capitana, gran especialista de aquella compleja técnica fotográfica.




Llegamos al final de la ruta y nos paramos justo el tiempo para tragar unos cuantos cacahuetes y reemprender el camino de vuelta con las fuerzas renovadas (ya que el El Equipo A nunca se cansa).



La vuelta se hizo a buen ritmo y por el mismo camino ya que elegimos la ruta lineal. Mi niña flor bailaba entre las altas columnas de roca que parecían tocar la bóveda celeste.







¡Ojo! Que las misses del Equipo A caminan bailando para despistar a las lagartijas.



Flores de orilla, peces de las profundidades, monolitos ancestrales y amistad de la buena, eso es lo que nos gratificó el Matarraña, además de recuerdos inolvidable.







Al día siguiente nos fuimos a Valderrobres a comer a un restaurante, Fonda la Plaza, que nos decepcionó bastante. Menos mal que antes nos fuimos a patear por el casco antiguo del pueblo, disfrutando de sus estrechos callejones para tocarnos los… alerones.




Curiosamente, no habían muchos visitantes así que, sólo por el placer de molestar a Monsieur le Txema, nos disfrazamos de turistas haciendo fotos a tutipleni. Las hay de todos los estilos: cantarinas, de detalles, de estilo, nostálgicas, didácticas, históricas y caninas.












¡¡¡¡Pronto nuevas aventuras del Equipo A, no os lo podéis perder!!!!

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