lunes, 2 de mayo de 2022

Aventuras sin acabar, Benilloba y Penáguila, abril de 2022.

Aprovechamos de unos días de sol entre dos semanas lluviosas para irnos de escapada por los montes. Nuestra meta del día era la del sendero fluvial de Benilloba, muy recomendable por cierto.


La ruta empieza en el pueblo y rápidamente se aleja por un sendero encantador que nos llevó hasta el riachuelo.




Por desgracia, nuestro periplo se paró aquí. Con tantas lluvias, las aguas  habían desbordado el riachuelo, inundando gran parte del sendero. Nos fue imposible llegar hasta la otra orilla, el riachuelo había crecido tanto y el caudal era tan violento que tuvimos que dar marcha atrás.



Volvimos al pueblo y decidimos emprender otra ruta que pasaba por el famoso “Moli del Salt”, con su fantástica cascada, famosa hasta los confines de los montes.



La ruta que emprendimos no era la de un sendero agreste sino la de un camino más bien turístico que nos llevó hasta el salto de agua que, visto el temporal de los meses anteriores, se había vuelto bastante bravo. Allí también nos fue imposible ir más allá por culpa de las aguas.







Sin perder el ánimo, decidimos irnos hasta Penáguila en coche ya que habíamos hecho una reserva en un pequeño restaurante de este bonito pueblo que visitamos bajo un sol estremecedor.








Después, para aprovechar el tirón, caminata hasta las ruinas del castillo alto que dominaba todo el pueblo desde un promontorio rocoso impresionante.







Fue una odisea muy corta ya que aquel día nos faltó suerte. Llegados al barranco, el camino se volvió tan salvaje y peligroso que decidimos no seguir más adelante.




Volvimos con la cola entre las patas y con nuestro buen San Bernardo abriendo el camino hasta el “Nou Mirador”, el restaurante donde, por cierto, comimos muy bien y a buen precio.


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