lunes, 1 de febrero de 2021

Tremenda subida por el Val de Albaida, enero de 2021.

Primero hay que decir que todo el recorrido por las orillas del río Albaida es sencillamente espectacular. Lo mejor es intentar no ir durante el fin de semana. Este tramo es especialmente  concurrido, con zona de ocio, merenderos y zonas de descanso.

Los primeros 10 minutos, nos hemos cruzados con caminantes, senderistas, ciclistas, familias con carro y perros, abuelos incluido. El atractivo cultural de la Cova negra y  la belleza de aquellos parajes hace que esta parte del camino se transforme en una autopista campestre y es una pena si lo que buscas es un poco de tranquilidad.





Nosotros optamos por alejarnos por un camino poco concurrido y la verdad, la cagamos a lo grande. Es muy probable que nos equivocamos desde el principio ya que, de verdad, no recuerdo haber subido una pendiente tan abrupta y salvaje en mi vida. Fueron unos 80 metros de pura escalada entre espinosos y piedras movedizas.


Pero al final llegamos a una cumbre desértica que nos ofreció un magnifico panorama además de empalmar, no sabemos como, con el sendero correcto.





Después, la subida es de cojones y sin más atractivo que la de subir más.



Llegamos al Palle, unos 300 y picos metros de altura y una vista hacia el castillo de Xátiva por un lado y el embalse de Bellús por el otro. Por lo menos, dicha subidita valió la pena.


Después es todo bajada por la otra ladera de la montaña hasta volver al río Albaida ya desértica por todos los domingueros que se habían retirado para comer y hacer la siesta en sus hogares. Los únicos valientes que vimos desde muy lejos fueron los escaladores que, por lo visto, se lo pasaban a lo grande.

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