Nuestra caminata empezó en medio de los campos de naranjos que rodean Xeraco y prosiguió por una larga subida en medio de un bosque bastante frondoso y muy tranquilo que, siempre bajo la vigilancia del Monduver, nos llevó poco a poco hacia las alturas.
Una vez llegado a la cresta, las vistas hacia Denia y el peñón de Ifach fueron sencillamente impresionante.
Seguimos caminando por el sendero que se deslizaba por varias crestas durante unos cuantos kilómetros hasta legar a un promontorio que ofrecía una panorámica excepcional de gran parte de la costa Valenciana.
Pero el camino seguía subiendo al abrigo de la falda de la montaña bajo un sol de Diciembre bastante cañero. En cuanto a mi niña exploradora, siempre delante y en armonía con toda la naturaleza que la rodeaba, me ofreció una increíble caminata bajo un laberinto de matorrales en flores.
Llegamos hasta la fuente del Esbarcers, escondida en medio de una vegetación exuberante, donde descansamos antes de reemprender nuestro camino. El lugar desprendía muy buena vibra, de las que llenan almas y corazones.
Mi niña flor despertó un campo florecido que descansaba a la sombra y nos dejo el camino libre para bajar hasta la fuente de I y pasar así al otro lado del valle.
Después, el camino es un poco más peligroso ya que muchas partes del sendero están bordeadas por profundos acantilados. Nada excesivamente peligroso si se toman las medidas de precaución elementales.
La subida, situada de nuevo en la solana del monte, nos llevó hasta la fuente del Xopet, que nos saludó con su característica timidez.
Después bajamos tranquilamente hacia los campos de huerta, dando un largo rodeo hasta llegar al coche que habíamos aparcado al abrigo del sol, agotados pero felices por haber descubierto tan bella ruta.
































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