jueves, 17 de septiembre de 2020

Unos días en Casa del Mas, Canals, septiembre de 2020.

Mi niña flor, maestra en encontrar sitios increíbles, nos levó cerca de Canals, a una casa rural de ámbito ecológico con una piscina de las mil maravillas.

Nunca había nadado entre ranas y nenúfares y la verdad, ademas de la calidad del agua, resultó ser una experiencia inolvidable.




Hay que decir que las ranas eran muy simpáticas, las pequeña menos saltarinas que las grandes, en cuanto a mi sirenita de agua dulce, buceó y encontró tesoros insospechados. También tuvimos la visita de una ardilla que nos ofreció un espectáculo fuera de lo común pero que se negó a ser fotografiada.









Bea subyugo a una ranita que, acto seguido, se transformó en Monsieur le Txema. Unos dices que estaba más guapo siendo sapito, pero bueno, eso sólo lo puede decidir Bea.




A parte de los bichos, mosquitos, arañas y no sé que más que nos quitaron la sangre sin parar, aún nos quedó fuerza para preparar un arroz negro a leña como sólo lo sabe hacer mi niña.



No hay duda que fue el lugar ideal para leer y desconectar unos cuantos días, dejando susurrar la brisa y esperar tranquilamente que las nubes pasen sin interrumpir nuestro ensueño.


Pero no todo fue descanso y contemplación. A pesar de que no estaba precisamente cerca, nos fuimos a hacer kayac a la cala Granadella, cerca de Denia… toda una aventura inolvidable.


Está vez, tuvimos a los maestros Carlos y José luis, de Ok Aventura; que nos guiaron encima y por debajo del agua, un espectáculo pirotécnico abrumador. Entramos en cuevas escondidas entre las rocas o bien debajo del agua, tocamos medusas inofensivas y seguimos la pistas de unas cuantas sirenas.











En cuanto a la mía, mi sirenita, sólo le gusta el pescado a la sartén o, como mucho, en fritura. Perseguir moluscos no es de su ámbito ;-)









Nos pasamos más de 4 horas remando y volvimos a tierra firme de noche cerrada y bajo el leve resplandor de la luna reflejándose sobre el dulce oleaje que nos acompañó durante toda nuestra pequeña odisea.




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