Mi niña flor, maestra en encontrar sitios increíbles, nos levó cerca de Canals, a una casa rural de ámbito ecológico con una piscina de las mil maravillas.
Nunca había nadado entre ranas y nenúfares y la verdad, ademas de la calidad del agua, resultó ser una experiencia inolvidable.
Hay que decir que las ranas eran muy simpáticas, las pequeña menos saltarinas que las grandes, en cuanto a mi sirenita de agua dulce, buceó y encontró tesoros insospechados. También tuvimos la visita de una ardilla que nos ofreció un espectáculo fuera de lo común pero que se negó a ser fotografiada.
Bea subyugo a una ranita que, acto seguido, se transformó en Monsieur le Txema. Unos dices que estaba más guapo siendo sapito, pero bueno, eso sólo lo puede decidir Bea.
No hay duda que fue el lugar ideal para leer y desconectar unos cuantos días, dejando susurrar la brisa y esperar tranquilamente que las nubes pasen sin interrumpir nuestro ensueño.
Pero no todo fue descanso y contemplación. A pesar de que no estaba precisamente cerca, nos fuimos a hacer kayac a la cala Granadella, cerca de Denia… toda una aventura inolvidable.
Está vez, tuvimos a los maestros Carlos y José luis, de Ok Aventura; que nos guiaron encima y por debajo del agua, un espectáculo pirotécnico abrumador. Entramos en cuevas escondidas entre las rocas o bien debajo del agua, tocamos medusas inofensivas y seguimos la pistas de unas cuantas sirenas.
En cuanto a la mía, mi sirenita, sólo le gusta el pescado a la sartén o, como mucho, en fritura. Perseguir moluscos no es de su ámbito ;-)
Nos pasamos más de 4 horas remando y volvimos a tierra firme de noche cerrada y bajo el leve resplandor de la luna reflejándose sobre el dulce oleaje que nos acompañó durante toda nuestra pequeña odisea.




































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