jueves, 7 de abril de 2016

San Valentin, un dulce paseo por el Saler, febrero de 2016.

Ese era nuestro día, él de nuestro amor, del cariño de cada día que pasamos juntos y de los miles de besos que nos quedan aún por darnos.

A lado de mi niña flor, los paseos son los más maravillosos del mundo, y ese día, él de los enamorados, el viento se había vuelto muy bravo, empujándonos hacia la orilla de un mar repleto de profundas nubes, recordándonos a cada paso lo bello que es la vida juntos.

Entre las olas se fue volando mi sombrero, invocando al mar donde vi por primera vez a mi dulce sirenita.

El amor suele ser justo con los que lo comparten, y aunque es difícil encontrarlo, una vez bajo su poder, la visión del mundo cambia por completo y para siempre.







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