El Tello, una subida, tres cumbres y una paella.
Bueno, este día el frescor era punzante, aunque muy agradable. Habíamos ido pronto al chalet de Paco y Encarna, en el Almaguer, con la intención de disfrutar del día en buena compañía. Con las botas puestas, nos acompañaron José y Esther y, sin prisas, nuestros pasos nos llevaron hacia un camino brevemente explorado durante excursiones anteriores.
La subida es leve aunque no te deja ninguna tregua. En cuanto al terreno, suele ser resbaladizo y hay que tener un poco de cuidado.
Siempre delante, mi niña abre el camino. No hay manera de pararla, y más camina, más se pone contenta.
Nos costó tres cumbres para llegar a nuestro destino. Con mejor tiempo la vista hubiera sido más impresionante… Volveremos para averiguarlo, esto está más que seguro.
El camino de vuelta era el más corto. Menos, mal, porque abajo nos esperaba una paella de mucho cuidado. Estaba tan buena que no quedó ni un grano de arroz para los chuchos del abuelo.














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