viernes, 7 de diciembre de 2012

Una boda campestre, octubre 2011


Una boda campestre.

En la cima de los montes se puede contemplar el cielo desde más cerca. A veces, según las circunstancias, hasta se puede llegar a tocar las nubes,  sólo es cuestión de sentimientos conseguir volver al valle con una de ellas.

Me atreví el día que le ofrecí mi corazón y me devolvió amor y pasión, volviendo conmigo hacia las llanuras de bosques más frondosos.

Es por esta razón que desde entonces estoy continuamente... en las nubes.
















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