Una boda campestre.
En la cima de los montes se puede contemplar el cielo desde más cerca. A veces, según las circunstancias, hasta se puede llegar a tocar las nubes, sólo es cuestión de sentimientos conseguir volver al valle con una de ellas.
Me atreví el día que le ofrecí mi corazón y me devolvió amor y pasión, volviendo conmigo hacia las llanuras de bosques más frondosos.
Es por esta razón que desde entonces estoy continuamente... en las nubes.















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