martes, 12 de junio de 2012

Bordeaux, agosto 2011


Las callejuelas del viejo Bordeaux.

Después de tantos pueblos visitados, nos quedaba por descubrir la esencia de los antiguos barrios de Burdeos, callejuelas ricas de historia y de cuentos tenebrosos. En la esquina de una bocacalle, una musa nos dio la bienvenida con un leve gesto de su mano. Seguimos adelante demasiado confiados y a los pocos minutos, ya nos habíamos perdido en el complejo laberinto de las silenciosas calles... hasta toparnos con el mismísimo Satán, vigilando sus bienes con una mirada pétrea.













Pero no todo es oscuridad. Las flores crecen en los lugares más inhóspitos. Incluso si ellas son de plástico, el follaje da contraste al pavimento inmune a siglos de pisadas. Saliendo de mis sueños, mi bella me indica el camino gracias a un mapa del siglo pasado recién comprado. Una ganga, me dice mi dulcinea.








En el cielo, las palomas se esconden de nuestras miradas. En cada rincón, un vigilante. En los bajos fondos, descubrimos a un vendedor de pergaminos y manuscritos sin edades, tesoros de papel y tinta, el conjunto cubierto por el polvo de siglos de olvido, anciano incluido.












Un santo bebedor medio ciego nos indicó el camino hasta la "grosse cloche", que dejó de sonar la hora por un fallo eléctrico y no por una pena de amor, como cuenta la leyenda. Visitamos mercadillos, parques, bares, para volver hacia la catedral,  lugar de nuestra partida, con los pies hechos añicos y la garganta pidiendo a gritos el frescor de una buena birra más, premio más que merecido.














2 comentarios:

  1. Me encanta viajar a tu lado, descubrir rincones de tu pasado, descubrir rincones de nuestro futuro juntos...es bello estar a tu lado, es bello vivir contigo, es bello amarte...te quiero!

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  2. Los viajes han cobrado sentido gracias a tu presencia a mi lado. Y además de ser más bonitos, dejan constancia en nuestra memoria de tantos dulces momentos de felicidad compartida.

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