martes, 15 de mayo de 2012

Castelmoron d'albret, agosto 2011


Castelmoron d'albret, un paseo silencioso de encanto.

Este pueblo es una maravilla. Raramente he visto una aldea tan pequeña y con tanta belleza preservada por sus habitantes. Y no estoy hablando de tesoros arquitectónicos o de calles con preciosos pavimentos... No, aquí, todo es natural y simplemente bello.

En cada rincón, pared, hueco o bien bocacalle, algo mágico despierta la curiosidad del viajero. Hasta las sombras parecen dotadas del habla. La carretera pasa justo abajo, detrás del frondoso bosque, dejando el pueblo casi ileso del mundo que lo rodea. Aquí, los gatos viven sin prisas y los árboles frutales crecen en total libertad.

Mi princesa se enamoró de este precioso lugar, y no cabe duda que volveremos a caminar por sus estrechas calles en un futuro viaje, lo prometido a los árboles es sagrado.

Para poder disfrutar de tantas bellas imágenes, no hace falta más palabras, así que os dejo descubrir este largo reportaje en silencio y con flores en los ojos.



































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