viernes, 19 de agosto de 2011

Bordeaux, agosto 2010

Bordeaux, la ciudad de los sueños perdidos.

Nuestro paseo por Bordeaux empezó por las alturas, porque soñar sin volar no es soñar. La ciudad ama las nubes, y sus ángeles cuidan el transeúnte perdido entre ramas y hojas de oro puro.





En lo alto, todo es silencio. Las campanas descansan y las palomas se esconden de la luz cadente de piedad. También está el silencio… el silencio y la belleza del que lo escucha.










Entre callejuelas oscuras y plazas soleadas, un poco de frescor da juego al día. La mesa esta puesta y ya es la hora de volver a casa.










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