Dardenac, del 20 de diciembre hasta el 2 de enero.
De nuevo en tierra conocida, volviendo una vez más y como cada año hacia la dulce cuña de los recuerdos. El pequeño pueblo, lentamente, sigue su recorrido en el tiempo. Los mismos caminos siempre llevan hacia los mismos secretos, pero es bueno, una vez al año, sentirse amado y en seguridad.
Allí, bajo el cielo, nada tiene importancia.
De nuevo en tierra conocida, volviendo una vez más y como cada año hacia la dulce cuña de los recuerdos. El pequeño pueblo, lentamente, sigue su recorrido en el tiempo. Los mismos caminos siempre llevan hacia los mismos secretos, pero es bueno, una vez al año, sentirse amado y en seguridad.
Allí, bajo el cielo, nada tiene importancia.
La cabeza hacia las nubes, emprendo mi camino diario, sereno y confiado en no descubrir absolutamente nada nuevo.
Las puertas existen sólo para ser franqueadas… Detrás, un laberinto de maleza explora los espacios vacíos.
Un ángel pasa y toca música. He vuelto entre los míos, y mañana... volveré de nuevo hacia los mismos senderos.
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Fiero, el viejo general monta guardia, animando a los fantasmas con cantos y promesas de bailes.























precioso y bucólico señor Gristoff
ResponderEliminarPrecioso "Olé"
ResponderEliminarGracias, amigos de la nubes... volveremos a vernos pronto, en los senderos de los nuevos horizontes.
ResponderEliminarAbrazos y cariño.
K.
Bonito, bonito, bonito... más que bonito...
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