domingo, 29 de diciembre de 2024

Un recorrido intemporal, de Erromardie hasta Socoa, Pyrénées Atlantique, diciembre de 2024.

Esta es una caminata especial, la misma de siempre pero con un enfoque especial. Como siempre, empezamos por nuestro Nido de verano situado en el no más famoso Camping de la plage d’Erromardie, territorio de los chuxines donde solemos pasar todos nuestros veranos. Es tranquilo, la playa está a un tiro de piedra y es allí que nos gusta descansar y disfrutar de la vida.







El camino siempre es el mismo y nos lleva hasta Sainte Barbe y sus impresionantes vistas hacia la bahía de Saint-Jean-de-Luz la bella.



Seguimos por el largo Paseo marítimo pasando delante del Hotel du Golf, primera residencia de los chuxines, un hotel de lujo con un servicio impecable, hay que decirlo.



En cuanto a la Gran playa, reservada tanto a la élite que a la gente de bien, el bienestar de sus baños está reconocido hasta la otra parte del planeta.








A medio camino de la playa está La Pergola, el increíble Atlantic Hotel recién reformado donde solemos disfrutar de sus baños de agua salada. En la última foto, nuestro flamante coche nuevo está aparcado justo delante del inmenso hall de entrada.






En cuanto al Casino, perdimos más que ganamos, pero estar en grata compañía no tiene precio ni desperdicio.



En cuanto al Modern Hotel, también llamado Hotel de los Ingleses o bien Gran Hotel, como no aceptan a los caninos nunca hemos reservado noches algunas, aunque ganas no nos faltan.

Hablar de Saint-Jean-de-Luz sin hablar de sus tres famosos diques es un pecado. Aquí están nuestras tres santas protegiendo la gran bahía: Sainte Barbe, L’Arta y Socoa.



Al final del largo paseo se llega a la entrada del Puerto de pesca, famoso hasta las Américas, con la lonja donde se puede comprar toda la pesca fresca y a buen precio. La gente es simpática aunque ruda, igual que el gran Océano. En cuanto a la Plaza Louis XIV y su baile dominical, es la cita que nadie se puede perder.












Para ir hasta Ciboure hay que cruzar el Gran Puente que pasa por encima de la Nivelle. No hay otro camino… pero el puente es estrecho y puede resultar, a veces, peligroso.





Hay que resaltar que las tormentas del Atlantico no tienen piedad y que siempre hay que respetar el carácter impetuoso del océano que, cuando se enfada, no tiene piedad ninguna.










Cuando se llega a Ciboure sólo hay que seguir el largo paseo que nos llevará hasta nuestra meta final.




Se pasa delante de La Réserve de Ciboure y sus baños donde hemos pasado innumerables noches bailando bajo el tenue fulgor de las estrellas de la suerte.






Por fin se llega a Socoa y su fuerte, justo el tiempo de un breve descanso para retomar el aliento, tomar algunas fotos y volver por el mismo camino hasta nuestro querido Nido de Verano.


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