Hoy, aventura en solitario de los Chuxines, preparados para subir unos 820 metros de desnivel hasta la Rápita, la segunda cumbre más alta de la sierra de Espadan.
Dejamos el coche en el área recreativa de la Fuente de Donace, justo a la salida del pequeño pueblo de Algimia de Almonacid, pasando por el magnífico lavadero y la balsa del Cañar, siguiendo por los campos de olivos para después empezar una subida que se iba a acabar unas cuantas horas después.
Hay que merecer la cima hasta la Rápita, así que tienes que subir y sí que se sube. Pero los Chuxines son unos campeones… además teníamos todo un bosque de alcornoques para levantarnos el ánimo. ¿Qué más pedir?
Al llegar a la cima después de unas dos horas de subida, la Rápita no está para nada rapada, que lo sepáis por si algunos tenían dudas. Además las vistas sobre toda la sierra de Espadan valen con creces aquellas horas de subida sin descanso.
Allí arriba hay muchos vestigios de la Guerra civil, con todo un entramado de trincheras y recovecos bélicos, testimonios de duras batallas de otra época.
Después de los olivos y los alcornoques, el siguiente gran bosque fue el de los pinos, majestuosos anfitriones de los montes que nos acompañó gran parte de la bajada.
¡Cuidado en no resbalarse! Justo antes de cruzar los parajes de las dos tetas, mi niña se cayó con la gracia que le corresponde por un tramo bastante traicionero. Menos mal que estaba el señor enfermero (de pacotilla) para cuidar de su bella dejándola con la mano debidamente envuelta y desinfectada. “Patita blanca, patita sana”.
Llegamos al barranco de Navarro, con sus impresionantes alcornoques custodiando la entrada de las profundidades del valle. Hay que trepar, saltar y ladrar, pero salimos ilesos de las profundidades de la tierra.
Comimos un bocadillín en la área recreativa de la Menaria para después seguir bajando por la Rambla de Almarache y el barranco de la Calzada donde, por fin, cruzamos varias veces el riachuelo repleto de unas aguas translúcidas además de bien fresca.
Trepamos por una acequia de riego que nos llevó hasta el famoso e imponente acueducto del Molino donde nos paramos un rato para hacer las fotos obligatorias para completar el blog como es debido.
Acabamos nuestro recorrido por el Camino de la Fuente Morte, con vistas del Castillo de Almonacid y del pequeño pueblo de Algimia de Almonacid. Llegados allí, nos dejamos tentar por una cerveza más que merecida en en bar de la Cope situado en la mismísima plaza de la fuente.
Es con las patitas bastante machacadas que os esperamos para nuevas aventuras de los Chuxines.





























































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