Un paseo matutino para el Equipo A, una misión especial desde el pequeño pueblo de Olocau, caminando de nuevo hasta las alturas (de la fama), una aventura en el corazón de la siera Calderona.
Al principio, sólo hay que seguir el camino, pasando delante de la cabaña del jubilado, la fuente de la Virgen (ausente), y evitando si se puede al chiwawa petrificado (cuidado, que muerde).
El camino sube, pero también baja, y las vistas desde la base de la Quebratan valen las de la cima, donde nuestras dos bellas de las alturas posaron con la gracia innata que les corresponde.
Después, y nos o lo vais a creer, sigue subiendo y bajando, pero poquitín. Es una ruta, como decir, para pre jubilados sin paga (pero sin la dentadura postiza).
El señor chuxo quería subir al castillo (le encantan las piedras amontonadas), pero seguimos dando vueltas como pollos sin cabeza, pero con cerebro, una ruta orquestada por mi niña flor, margarita de mis días (y de mis noches).
Para seguir, bajamos cantando a tutipleni disfrutando del disfrute mismo. Es que el Equipo A lo puede todo, son unos cracks y hay pocos como ellos (menos mal).
Como íbamos directo al bar del pueblo, el final de la ruta se hizo de un tirón. Es que el Equipo A es así, lo borda todo y los finales de sus aventuras son lo mejor de lo mejor. No volvimos a pasar delante de la fuente de la Virgen (aunque me hubiera gustado verla), pero bebimos a su salud… y a la nuestra, de paso.
































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