lunes, 17 de noviembre de 2014

El Palmar, junio-agosto 2014.

A la sombra, con mi niña.

¡Vaya verano! Cuántas idas y vueltas en bici hasta el palmar, con mi niña a mi lado pedaleando con entusiasmo, siempre delante, esperándome con amor a medio camino, ambos evitando nubes de mosquitos al cruzar los verdes campos de arroz que nos regalaban un poco de su frescor, el tesoro más codiciado de este largo y muy caluroso verano.

El viento no siempre fue nuestro aliado, pero ya sea por la mañana o por la tarde, siempre conseguimos llegar hasta el pequeño puente del Palmar, nuestra meta de cada día, trocito de paraíso para disfrutar con la bella de mi vida. Apenas sentada que mi mariposa revoloteaba sin parar, haciendo fotos y muuuuuchos Selfies con la pequeña camera de su omnipresente móvil, santo artilugio gracias al cual disfrutamos de este homenaje de tan buenos momentos compartidos, migas de felicidad para sembrar en nuestros recuerdos, sencillas semillas de amor perpetuo.












Al volver al anochecer, las bellas puestas del sol y el lento ascenso de la luna que despertaba las primeras estrellas, silencios pasajeros del cielo, nos guiaban con encanto de vuelta hacia casa.




2 comentarios:

  1. Que bellas son siempre tus palabras mi amor, que bello es vivir a tu lado, te quiero tanto!

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  2. Las palabras, igual que los sentimientos, los creas tú, bella de las mil flores. Te quieeeeeeeero!!!!!

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