miércoles, 18 de mayo de 2011

Alcudia de Veo, junio 2010

Alcudia de Veo, más allá de la campana.

Me acuerdo que el día era caluroso, el monte muy empinado y los árboles espléndidos. El silencio era alentador, llamándonos para compartir momentos de sutil aventura. Al final del camino, escondido del mundo de los humanos, la fuente de la vida eterna.

¿Será verdad lo que nos cuentan las leyendas?



  El silencio es abrumador, casi insoportable. En medio de los árboles, la puerta del mundo invisible.

Entre matorrales y maleza, la reina del bosque os saluda.

A la sombra, un gnomo vigila, escondido.

Sólo se le ve la punta de la nariz... Pero hay que ser muy cauteloso, sólo lo ven los que quieren.

 Mi niña de las flores en busca de pétalos de recuerdos.

 Inmenso y profundo es el bosque. No parece tener final ni principio alguno.

El camino es precario. Hay que cuidar las señales dejadas por unos peregrinos astutos.

 ¡Cuidado! Los grandes árboles vigilan su territorio, y no les gusta nada los intrusos.

 Pero mi dulcinea sabe las palabras para calmar sus furias.


 Por esa razón todas las puertas quedan abiertas a nuestra llegada.

 Hasta la luna se digna dar una media sonrisa. Todo un lujo para el caminante exhausto.

Pero la senda sigue subiendo, sorda a nuestros lamentos.


En la cumbre del bosque nos espera la famosa campana de la ermita olvidada, nuestra meta del día.

Allí las uvas crecen en el cielo. Sólo hay que levantar la mano para hacerse con sus frutas prohibidas...

No sé si beber de esta fuente de la vida nos hará eterno, lo que sé es que su agua nos vino de perla, clara y muy fresca.

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2 comentarios:

  1. Sin ninguna duda eres mi gran amor, deseo recorrer un largo camino a tu lado, te quiero!!!

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  2. Compartir este amor contigo es el más grande de los tesoros ;-)

    Te quiero, mi niña guerrera.

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