martes, 1 de junio de 2010

La Puebla de San Miguel, abril 2010

La Puebla de San Miguel, amor, paz y silencio entre valles tranquilos. Del jueves 01 hasta el lunes 05 de abril.

Hay momentos donde la paz interior puede llegar a superar el espacio y el tiempo. Si se educan bien los sentidos, las nubes, las plantas, el sol y la brisa pueden volver a ser nuestros aliados.... Sólo hace falta un poco de paciencia, amor y cariño.

De hecho, se puede llegar hasta muy lejos en los caminos de la sabiduría interior si se sabe con quien compartirla. Conmigo estaba mi dulcinea, princesa de mi corazón y fiel guardiana de mi flor secreta.


Ese es el famoso camino de la Salvación, un sendero olvidado de Dios, perdido entre tesoros de luz y sombra.

En el silencio de las alturas, nos contempla el infinito.

De entre los matorrales surge mi bella, fuerte como un roble y más dulce que la brisa de una noche de luna llena.

Ella sí que sabe de secretos...

Y sospecho que, a veces, se comunica con los antiguos sabios del bosque, susurrando encantos de amor.

Mientras tanto, otro explorador husmea el terreno en busca de señales invisibles.

Claro, no todo lo que se ve parece lo que es.

La niña ha encontrado la famosa fuente de los caminantes perdidos. Está muy contenta porque allí dentro vive la reina Renata, muy famosa en los valles de flores y íntima amiga de mi dulcinea.

Pero el camino sigue, incansable.

Ya se sabe, no hay tronco más bello que él de los árboles de colores, verdaderos recuerdos de la hermosura de los bosques.

El guía melena decide volver hacia el pueblo de los suspiros perdidos...

¡Chut! Entre las rocas perduran las partiduras de la música del tiempo.

¡Por fin! Allí abajo está la meta de nuestro largo recorrido.

Ni decir que la alegría se saluda con gran entusiasmo...

Pero no todos los caminos llegan directo al destino esperado, ni las entradas siempre se abren a tus deseos.

¡Dale caña, chucho! Que la niña tiene frío y quiere descansar entre el calor de tu cariño.

Pfff... Otra salida de entrada.

Pero con paciencia y tenacidad, siempre se llega a la puerta los milagros...

Y frente a la ventana de los amores compartidos, el silencio se vuelve necesario.

Cerramos puertas y ventanas, y volvemos a nuestros dulces sueños de sábanas.

Y en el cielo de mi vida, sigo caminado con mi bella.

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